Durante mucho tiempo los responsables de esta función en las empresas habían pensado que la satisfacción de las necesidades del cliente era su principal meta. Más allá de este importante logro, el bienestar del mercado y de la sociedad en su conjunto, es la frontera siguiente de todas sus actividades.

Tradicionalmente se ha considerado que los jefes de marketing  deben esforzarse por crear empresas orientadas al mercado.

En el desarrollo de acciones concretas en este sentido, las responsabilidades de estos gerentes se habían concentrado en temas tales como:

  • Convencer a la alta dirección de tener un foco intenso en los clientes: evidenciar un sólido compromiso con ellos y recompensar a los empleados que asuman esta misma responsabilidad.
  • Nombrar a un equipo específico para la gestión de marketing: lograr la sinergia de las áreas funcionales para llevar a cabo actividades conjuntas que permitan entregar una propuesta de valor efectiva.
  • Buscar asesoría externa: los consultores externos podrían brindar apoyo para desarrollar esa orientación.
  • Replantear los parámetros de evaluación y recompensas de la empresa: tratar de conciliar las eventuales reducciones de costos que se buscan por parte de distintas áreas, con el incremento de los mismos, tendientes a atender de mejor manera a los clientes y volverlos leales.

 

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