La nostalgia es un concepto emocional. La presencia de sentimientos, sensaciones y llamadas de acción a los recuerdos en las personas provocan emociones. ¿Lo saben las marcas? Por supuesto! La neurociencia nos va descubriendo una información cualitativa muy reveladora. El neuromarketing se encarga de utilizarla. Las marcas de intentar sacar provecho.

Nuestro cerebro es proclive a la generación de pensamientos cargados de nostalgia, somos capaces de recordar y, lo que es más importante, de imaginar. Ahora es cuando nos paramos a pensar y… ¿qué ocurre cuando pensamiento, recuerdos e imaginación se funden en nuestro cerebro?

Nuestra capacidad de modificación de pensamientos y recuerdos a través de la imaginación es impresionante. Este hecho nos confiere cierto bienestar psicológico.

Podemos disfrutar de dichos recuerdos y modificarlos hasta puntos extremos o solo de manera suave. Seguro que recuerdas alguna vez en la que te has sometido a recordar algo del pasado y mejorar la sensación vivida o dotar a ese pensamiento de finales alternativos que te hubieran gustado que sucedieran de otra manera.

Nuestro cerebro está diseñado para generar ese recuerdo y dotar a las experiencias pasadas de una mejor vivencia imaginaria. Nos provoca a pensar que lo que ocurrió fue mucho mejor de lo que en verdad lo fue. Ese es el motivo de que se genere ese cierto bienestar psicológico.

El marketing de nostalgia es una estrategia muy utilizada y sin fecha de caducidad. Las marcas recurren a ella para generar sensaciones que laten en nuestro interior. Imágenes, sonidos, olores, tactos, sabores… sentimientos del pasado aplicados en productos o servicios de hoy.

Es interesante saber que como marcas, si conocemos la información anterior, pensamos en estrategias basadas en los sentidos y sabemos que es muy posible que el cerebro del consumidor mejore las experiencias pasadas al provocarle recuerdos nostálgicos tenemos muchas posibilidades de crear un marketing con altas posibilidades de éxito. Al menos los ingredientes están.

Es importante tener en cuenta que recrear circunstancias pasadas a través de productos o servicios genera en el consumidor el efecto de “sentirse joven” y todos sabemos que esto es muy atractivo. Por si fuera poco, el recuerdo de estos hechos pasados proporcionan a nuestro sistema cierta seguridad, que viene a través de transportarnos mentalmente a épocas anteriores donde el entorno era diferente.

Gracias al neuromarketing sabemos que el concepto de seguridad es muy importante en coyunturas de incertidumbre como la que vivimos actualmente, por tanto otro aspecto a favor para la generación y aplicación de estrategias de marketing de la nostalgia.

Es interesante que en este momento puedas enlazar a leer este post denominado “El marketing del miedo”, pues hay algunos aspectos comunes que pueden resultar sumamente interesantes.

Como cierre, es importante tener en cuenta que debemos dejar la huella de nuestra marca en algún lugar dentro de esta estrategia, de cómo es ahora y de qué aporta y cómo lo aporta al consumidor. Esa combinación entre el pasado y el presente con vistas de futuro es fundamental. Puede que solo sea un detalle, pero ya sabes que los pequeños detalles marcan la diferencia.

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