La carta de presentación para conseguir un nuevo trabajo, la posibilidad de multiplicar las ventas de un libro, la oportunidad de posicionarse mejor en la búsqueda de Google o, simplemente, la satisfacción personal de pronunciar la frase: «Soy un orador TED». Para muchos, ésa es una de las grandes aspiraciones.

Y hubo otras 65.000 que siguieron el evento en vivo por streaming. Pero ahí no termina su alcance: las charlas siguen su camino de reproducción en la Web, donde pueden acumular millones de clics. Tal como ocurrió con la presentación del matemático Eduardo Sáenz de Cabezón (bit.ly/21HyfMy ). Sin dudas, una herramienta de marketing personal muy poderosa.

Gerry Garbulsky es el curador de TEDxRíodelaPlata y uno de los encargados de hacer el proceso de selección de los oradores. «Cada año que pasa hay más gente que se autopostula para dar una charla. En el último evento hubo 1257 postulaciones. Y en el momento de la preselección encontrás de todo: gente que viene a opinar, que promete que hará algo maravilloso o que quiere sobresalir contando algo de su propia historia. Pero ése no es el espíritu TED. Todos nuestros oradores deben cumplir con tres requisitos: haber hecho o estar haciendo algo increíble, ser capaz de comunicar esa idea con calidad TED [es decir, con pasión, credibilidad, una cuota de humor y alto impacto en la audiencia] y sentir que ésa será la charla de su vida».

«Por el bronce»

El lunes pasado, la UCA tuvo su primer evento TEDx. Mostrar el potencial que tienen esta universidad y sus 10 facultades era uno de los objetivos y una buena plataforma para compartir con la comunidad académica algunos de sus mejores proyectos. Al comenzar los trámites para obtener la franquicia en los Estados Unidos, a Juan Pablo Manzuoli -organizador general de TEDxUCA- le advirtieron que tendría un promedio de dos postulantes por día. «En esos 35 días se anotaron 160 personas y reconozco que en la audición había gente que estaba allí más bien por el bronce, pero el proceso de selección está tan bien armado que sólo queda un puñado de oradores de excelencia», señala.

Fernanda Kersman, de la consultora We Story y especialista en coaching de oradores, fue convocada por la UCA para colaborar en el proceso de selección, y como muchos otros expertos en comunicación, cree que el formato TED aún tiene mucho camino por delante. «Puede ser que algunos sobrevaloren la importancia de haber sido orador. De hecho, yo di una charla [Contemos historias «Che Marta», bit.ly/1Q99x3O ] que muchos creen que me cambió la vida. Sí fue una gran experiencia y un enorme desafío, pero nada mágico sucedió después», cuenta.

Sin embargo, los riesgos de la «TEDificación» existen: banalización de los contenidos, repetición, fugacidad e ilusión de conocimiento. Tal es así que, actualmente, una de las charlas más virales en la Red es la del actor y escritor Will Stephen, en una hilarante exposición sobre la nada, Cómo sonar inteligente en tu charla TED (bit.ly/1NzInko ) en marzo pasado en TEDxNewYork.

«Está de moda, como alguna vez lo fue el parripollo. Todos quieren tener uno», dice Carolina Ortega, consultora en comunicación y autora del libro Taxi. Ella también quiso, pero no pasó la preselección y quedó afuera. «Gracias TED porque no quedé, pero fue genial participar. Y de esa iniciativa salió algo precioso», tuiteó. «Como me había quedado la charla armada, la aproveché. Un ilustrador se copó con el trabajo y finalmente hicimos un gran proyecto, Cómo los libros te salvan la vida [bit.ly/1Nay7KR]. Algo maravilloso iba a salir de este nuevo encuentro», señaló.

Guido Giunti, médico, investigador en innovación en salud y uno de los organizadores de TEDxUBA, reconoce que detrás de TED hay un branding que «garpa». «Es cierto que hay gente que sólo va por el marketing personal, algunos hasta lo ven como un atajo para convertirse en famosos. Son los riesgos de un formato que se vuelve popular. Pero los beneficios que brinda esta plataforma tan masiva trascienden este aspecto. Para conservar la calidad de las charlas la clave está en los curadores. Hay mucha gente con ideas geniales, y eso no se agota.»

Hay algo, sin embargo, que un orador TED jamás olvidará. Luego de sus 18 minutos frente al público, siempre llegan los aplausos.

Charlas que cada vez son más populares

170

Países

La cifra indica hasta dónde se extendieron los encuentros TED desde que comenzaron, en 1984

34.000

Inscriptos

Fue el número de personas que solicitaron una entrada, gratuita, en el último TEDxRíodelaPlata. El cupo era de 10.000 espectadores

Fuente: Lanacion.com.ar