Si existe un término que resume los últimos diez años de Páginas Amarillas ese es el de transformación digital. La empresa que se hizo famosa en su día por los directorios en papel que toda familia guardaba al lado del teléfono, cumple 50 años inmersa en un cambio que, según su consejero delegado, está tan solo «iniciado».

Celebración doble, ya que hace poco más de un año que José Luis Renedo está al frente de la compañía, aunque lleva ligado a ella desde hace 20 años.

¿Qué parte representan las guías en papel hoy en día?

Es nuestro producto origen, del que surgimos y, aunque sigue siendo importante, hoy más del 70% de nuestro negocio no procede del producto papel. Por ello, podemos afirmar que somos una compañía mayoritariamente digital, a pesar de que se nos sigue viendo como Páginas Amarillas, lo cual, por otra parte, es bueno, porque somos una marca de referencia. Al mismo tiempo, es algo que tratamos de cambiar para reorientarnos hacia ese nuevo mundo. Ahora decimos Páginas Amarillas, soluciones digitales para que se entienda que el papel es pasado y el futuro va hacia las soluciones digitales. No obstante, mantenemos el papel porque es rentable y tiene un gran uso y un alto índice de conversión en compras para los que se anuncian.

¿Qué instrumentos rodean estos servicios más novedosos?

El paso desde los directorios en papel hacia Internet ha sido la web www.páginasamarillas.es, que representa un 30% de nuestros ingresos, y el resto son servicios digitales concretos relacionados con el marketing digital: creación de webs, constitución de un perfil en redes sociales, la figura del community manager para dinamizar la presencia online, campañas en Facebook, Google Adwards…

En el año 1995 dieron el salto a Internet. ¿Este hecho marcó un antes y un después?

Yo creo que es posterior, aunque es verdad que fuimos unos de los pioneros en Internet en España y, de hecho, en 1995 lanzamos la primera versión de las Páginas Amarillas en la red. Además, en 1989 ya teníamos una versión en Ibertext e, incluso, en 1998 lanzamos el buscador Altavista cuando Google ni existía. Sin embargo, en esa época, el papel era importante y no se preveía lo que iba a ser Internet. En los últimos diez años ha sido cuando nos hemos dado cuenta de que había una necesidad imperiosa de hacer esa transformación digital.

Están centrados en ayudar a pequeñas empresas y autónomos en su transformación digital. ¿Perciben que ese cambio es también una realidad para ellos?

Hay un poco de todo. Es cierto que las pequeñas empresas más recientes perciben el mundo digital como una necesidad: nacen con ello y saben que deben tener una presencia online potente y que sus procesos tienen que estar pensados para interactuar con sus usuarios en Internet de forma rápida, flexible, etc. Las pymes tradicionales piensan que con tener una página web es suficiente y tener presencia digital es mucho más que eso. No basta con tener un escaparate en Internet y luego no actualizarlo o no relacionarse con los usuarios. Se puede ser muy bueno en el mundo offline, pero, si en el online no se tiene presencia, para muchas personas es como si no existieras.

¿Cuáles son los planes de futuro de la empresa?

Estamos trabajando en completar nuestra oferta digital y, de hecho, nos estamos moviendo hacia un modelo de suscripción donde la contratación de los productos digitales sea continua. Todos esos cambios van a suponer una gran transformación en lo relativo a nuestro posicionamiento en el mercado y eso nos va a permitir entrar en segmentos donde la falta de adaptación digital nos dificultaba el acceso.

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