En Facebook lo saben: los empleados no necesitan convertirse en managers para ascender en su carrera y tener éxito dentro de la empresa. La Vicepresidenta de Personal de la compañía, Lori Goler, le contó al portal Business Insider que lo más importante de todo es que Facebook «sólo elige managers que realmente quieran ser managers». Para saber qué factores debían tener en cuenta para escoger a los responsables de los equipos, Goler llevó a cabo un análisis profundo con entrevistas a más de 12.000 empleados de la empresa, localizando a los grupos que presentaban los más altos índices de satisfacción y compromiso. Después les preguntaron qué cualidad de sus managers hacía su trabajo tan satisfactorio: siete factores salieron a la luz.

1. Se preocupan por los miembros de su equipo. El primer punto es encontrar a managers que realmente quieran ser managers, no que sientan que necesitan serlo para ascender en su carrera. Aquellos que sienten auténtica pasión por liderar equipos son capaces de crear conexiones personales con sus empleados y están tan preocupados por sus triunfos como ellos mismos.

2. Posibilitan su crecimiento. El estudio realizado por Goler descubrió que los empleados que presentaban niveles más altos de satisfacción con sus superiores eran aquellos a los que se les brindaban constantemente oportunidades para aprender y desarrollar sus capacidades.

3. Establecen claras expectativas y metas. Los empleados de Facebook tienen dos revisiones de rendimiento formales cada año, y el feedback, positivo o negativo, nunca debería ser una sorpresa. Los empleados deben saber constantemente qué se espera de ellos, tanto como individuos como miembros del equipo; de lo contrario, el manager habrá fracasado.

4. Dan feedback de forma frecuente. Según Goler, un feedback regular es tan fundamental para la cultura de Facebook que debe formar parte intrínseca de todos sus managers. El objetivo es crear una atmósfera de trabajo en la que los empleados no tengan miedo de hablar cuando crean que existe una forma mejor de hacer las cosas.

Fuente: forbes.es