El área deberá dar un paso más y convertirse en socia de negocio y talento para lograr evitar su extinción; tal como se la conoce, ya no parece útil para las empresas
Por Andrés Hatum

Hace 10 años, la revista Fast Company sacaba un artículo que se titulaba Por qué odiamos a recursos humanos. En este párrafo se condensaba su frustración al área: «Luego de 20 años de retórica esperanzada de convertirse en «socios estratégicos» con «una silla en la mesa» de decisiones en las organizaciones, la mayoría de las profesionales de las áreas de recursos humanos no está allí. No tienen la silla y la mesa está encerrada dentro del salón de conferencias del cual no tienen la llave. La gente de recursos humanos, para ser prácticos, no son ni estratégicos ni líderes».

Terrible epitafio para un área sufriente en la organización. Pero, ¿qué sucedió en estos 10 años con el departamento de recursos humanos en las organizaciones? ¿Sigue el diagnóstico mortífero que condensábamos en el primer párrafo igual de lapidario? Repasemos brevemente la evolución estratégica del área.

Con el tiempo, este modelo de uso muy difundido empezó a quebrarse. ¿Por qué? Dos razones, entre las varias que pueden haber, modificaron el panorama. Primero, los líderes del área de recursos humanos no tenían la formación ni la visión adecuada para entender el negocio, y menos para decidir sobre él. Esto los desprestigiaba frente a otras áreas de negocio con peso propio en las organizaciones. Y la otra razón es que algunas empresas se empezaron a cuestionar la necesidad del área. Por ejemplo, la empresa Valve Corp., una diseñadora de videojuegos en Washington, presume de no tener jefes, y menos recursos humanos. 300 empleados reclutan a sus colegas para que trabajen en iniciativas que valen la pena. En Valve no hay ascensos, sólo proyectos nuevos. Para ayudar a decidir las remuneraciones, los empleados evalúan a sus colegas y votan por los que creen que aportan mayor valor. Los despidos funcionan de la misma forma: los empleados deciden cuando alguien no está funcionando. Sin centralizar la selección, promoción, remuneraciones o despidos, la función está… de más.

 

Ese es el desafío de las áreas de recursos humanos, dar un paso más y convertirse en socios de negocio y talento, para evitar un efecto mortal.

El autor es profesor PhD de la Escuela de Negocios de la UTDT

Fuente: Lanacion.com.ar