Cuando contratan a alguien muchos profesionales se sienten liberados, como si el trabajo ya estuviera terminado. Acaba el proceso de contratación, pero empieza el proceso de integración del nuevo trabajador en su nuevo puesto o lugar de trabajo.

Muchas empresas no lo llegan a realizar. ¿Por qué?

La mayoría no se dan cuenta de la importancia de la calidad de esa integración en la empresa para el futuro éxito de este empleado en sus funciones.

Muchos piensan que la integración es sencilla y debería ser proactiva. El mismo trabajador debería ser el que se preocupe de buscar información.

Otros empresarios, expresan que los nuevos deberes y derechos de esa persona son obvios. Es decir, se ve como una pérdida de tiempo acompañar en el camino a esa persona que ni siquiera llega al lugar de trabajo hasta dentro de un par de semanas.

Quizás, si que va a ser difícil convencer a un gerente o a un directivo de que la integración es más importante que otras tareas. Por mucho que cueste, no se debería pensar así. La introducción de un trabajador es una tarea prioritaria.

Tienes que verlo como una barrera de seguridad que te protegerá de los riesgos que conlleva tener un empleado perdido y confuso, que además, no desempeñará sus tareas correctamente.

¿Qué objetivos persigue la integración de un empleado?

1. Ayudar al nuevo trabajador a aprender sobre la empresa de una manera cómoda, eliminando ambigüedades innecesarias.

2. Hacer que esa nueva persona en tu empresa se sienta bienvenida y valorada por todo el equipo desde el primer momento.

3. Aclarar qué se espera del nuevo empleado lo antes posible.

Por tanto, la meta de todas las organizaciones es conseguir esto con todos sus trabajadores. Es decir, que la experiencia sea muy similar y compartida. Esto según los últimos estudios proporciona un beneficio enorme para la cultura organizativa.

¿Qué beneficios consigue la buena integración en el nuevo puesto de trabajo?

1. Productividad. Reducción del tiempo en las curvas de aprendizaje de los empleados.

2. Un mayor compromiso de los empleados con la entidad.

3. Una mayor retención de los empleados contratados.

Puede que seas el subordinado del nuevo empleado. Puede que trabajes en Recursos Humanos o en Ventas. No importa en qué parte del proceso estés. Todo el que vaya a estar en contacto con el nuevo trabajador tiene la responsabilidad de determinar cómo puede ayudar. Para ti, sólo será un momento y a él/ella le evitarás un mal rato.

Un gran proceso de integración crea empleados más fuertes y se traducirá en un trabajador más conectado y seguro para aportar valor al equipo. Sea cual sea tu papel en la organización, asegúrate de que tengan todo claro desde el principio y certifica el compromiso a largo plazo de tus empleados.

Fuente